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Jugar la mesa completa: por qué la transformación digital es un juego de billar


A lo largo de muchos años implementando proyectos de transformación digital, he seguido una filosofía que nunca me ha fallado.


No nació en un libro, ni en una metodología de moda, ni en una certificación. Nació de la experiencia, de los aciertos y también de los errores.


Es una filosofía simple, pero profundamente estratégica: pensar como jugador de billar.


En el billar, no se trata solo de meter la bola en la buchaca. El verdadero jugador entiende que cada tiro debe dejar la bola blanca lista para la siguiente jugada. Ahí es donde se define si estás jugando un golpe aislado o si realmente estás construyendo una partida ganadora.


Pero hay algo más. En el billar no juegas solo.


El contrincante también mueve la mesa


En toda partida hay un contrincante. A veces es otro jugador. En el negocio, puede ser el mercado, la competencia, el tiempo, la regulación o incluso la inercia interna.


El punto clave es que no siempre juegas la mesa que planeaste.


Muchas veces el contrincante falla una jugada y deja la bola blanca mal posicionada. Ahí es donde entra una habilidad crítica en la transformación digital: la adaptabilidad.


No se trata solo de ejecutar tu plan original, sino de saber qué hacer con la bola blanca que el otro no supo usar bien.


Adaptarse también es parte de la estrategia


En transformación digital, las oportunidades no siempre vienen de lo que tú planeaste, sino de:

  • un cambio inesperado en el mercado

  • una mala decisión de la competencia

  • una ventana que se abre por tecnología, datos o contexto


El jugador inteligente sabe leer la mesa y ajustar su jugada. No se aferra a un plan rígido. Aprovecha el momento, reposiciona y avanza.


Eso también es Pensar Digitalmente.


No todo es un proyecto de inicio a fin


Es importante decirlo con claridad. Hay proyectos que deben presentarse al 100 por ciento, de inicio a fin, completamente definidos, con alcance cerrado, costos claros y retorno esperado bien calculado. Hay momentos en los que el negocio lo exige.


Pero no todo proyecto necesita nacer así.


Uno de los errores más comunes es querer que todas las iniciativas nazcan perfectas, completamente diseñadas y totalmente justificadas desde el día uno. Y ahí es donde muchas ideas se quedan en el camino.


Porque la perfección, mal entendida, provoca parálisis.


Cuando la perfección detiene la transformación


He visto demasiadas veces cómo iniciativas valiosas no avanzan porque se exige tener todas las respuestas antes de empezar. Se pregunta por la siguiente jugada, por el escalamiento completo, por el retorno total, incluso antes de haber dado el primer tiro.


Pensar como jugador de billar no significa tener toda la partida resuelta desde el inicio. Significa entender que cada jugada prepara la siguiente, aunque no esté completamente definida.


Al final, todo se conecta.


La transformación digital es secuencia, no evento


La transformación digital no ocurre en un solo proyecto. Ocurre cuando las decisiones se encadenan, cuando cada iniciativa deja algo útil para la siguiente.


Datos, aprendizajes, capacidades, confianza y mentalidad.


Eso es dejar la bola blanca bien posicionada.


La era de la IA lo hace aún más evidente


En esta época de inteligencia artificial, esta filosofía se vuelve crítica.


Mucho de lo que hoy comparto sobre implementación de proyectos de IA no es teoría ni algo que me contaron. Es experiencia propia. Es lo que he vivido implementando soluciones reales que impactan al negocio, a los equipos y a los clientes.


Muchas veces el primer reto es lograr que algo funcione de verdad. Cuando eso ocurre, la siguiente jugada casi siempre se vuelve más clara.


Ahí es donde el billar aparece con fuerza. No fue solo un acierto técnico, fue una jugada estratégica que dejó la mesa lista.


Proyectos que sí se vuelven viables


Cuántas veces hemos visto proyectos tan completos y ambiciosos que al momento de calcular costo y retorno simplemente no dan y se descartan.


Esta filosofía ayuda a evitar eso.


Diseñar proyectos como jugadas permite que las iniciativas sean viables desde el inicio y que, con el tiempo, se vuelvan rentables, sostenibles, replicables y con impacto real al negocio.


Tres formas simples de priorizar


Esta forma de pensar se conecta con algo en lo que siempre he creído. Para avanzar, hay que priorizar de manera clara:


  • Crítico: lo que no puede esperar y pone en riesgo la operación o al cliente

  • Necesario: lo que no es urgente, pero construye capacidades

  • Deseable: lo que aporta valor e innovación, pero puede esperar el momento correcto


Esto ayuda a decidir qué jugadas hacer ahora y cuáles dejar preparadas.


Pensar digitalmente es saber leer la mesa


Pensar Digitalmente no es seguir un guión rígido. Es leer la mesa constantemente, entender al contrincante y adaptarse.


La tecnología cambia. La IA evoluciona. El contexto se mueve. Pero esta filosofía permanece.


Porque al final, la transformación digital no se gana por una jugada brillante ni por un plan perfecto. Se gana sabiendo jugar con lo que hay en la mesa y dejando siempre la bola blanca lista para lo que sigue.


La partida continúa 🎱

 
 
 

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