top of page

Cuando la Tecnología se Olvida del Negocio

Actualizado: 24 jun 2025

En el año 2007 acepté una invitación de un buen amigo que ocupaba una posición estratégica en el área de finanzas de una prometedora empresa de mensajería. Esta empresa había nacido como una historia digna de Harvard: tres amigos, cada uno con un perfil complementario —estrategia, finanzas y tecnología— habían logrado construir una solución eficiente de recolección, clasificación y envío de mensajería a través de una plataforma desarrollada completamente in house, corriendo sobre Ubuntu. Sí, Ubuntu... cuando eso era sinónimo de “vamos a construirlo todo desde cero”.


La solución tecnológica era funcional, incluso admirable, considerando la etapa en la que estaban. Pero, como ocurre muchas veces, la ambición sin dirección puede ser tan peligrosa como la ausencia de visión.


El responsable de TI y operaciones, inflado quizás por el éxito inicial, cometió el error de creer que esa misma plataforma podía transformarse en un ERP integral. Y no solo eso: pretendía que ese sistema, algún día, pudiera venderse a terceros. Como si una empresa de mensajería necesitara convertirse en desarrolladora de software empresarial.


Y ahí comenzó el descalabro.


La historia incluye momentos épicos, como el haber eliminado Windows de todas las computadoras nuevas para imponer Ubuntu, sin importar si el software comercial, el equipo de ventas o incluso los sistemas de impresión funcionaban con él. El objetivo era claro: tener control total. El resultado también lo fue: caos.


Consecuencias de un Desenfoque Tecnológico


La operación comenzó a sufrir caídas sistemáticas por incompatibilidades tecnológicas.


Los usuarios internos, especialmente los no técnicos, se enfrentaban a barreras innecesarias para realizar tareas simples.


El sistema de contabilidad “desarrollado en casa” no cumplía ni con lo mínimo requerido por los auditores.


Se rompió la confianza entre las áreas operativas y el área de tecnología, que en lugar de habilitar, comenzó a entorpecer.



¿Por Qué Pasa Esto?


Este tipo de errores no son raros. Surgen cuando el área de tecnología olvida su papel dentro del negocio. TI no está para brillar por sí sola, sino para habilitar, acelerar y proteger la operación. Cuando se confunde el medio con el fin, todo el esfuerzo se vuelve un castillo de naipes.


Y ojo: sin lugar a duda, hay componentes clave que sí deben desarrollarse internamente. Aquellos diferenciadores que realmente le dan una ventaja competitiva al negocio. Pero creer que todo debe hacerse desde cero es un error tan común como costoso. En tecnología, como en la vida, hay que elegir bien las batallas. Desarrollar lo que te hace distinto, sí. Pero no reinventar lo que ya existe solo por ego o por obsesión de control.


Comparaciones (Porque Hace Bien Reír para No Llorar)


Es como si el chef de un restaurante exitoso decidiera cultivar su propio trigo para hacer el pan… y luego exigir que los meseros también aprendan a cosechar.


O como si una empresa de transporte decidiera construir sus propios vehículos, porque “así tendremos el control total de la flota”.


O mejor aún, como si una lavandería decidiera desarrollar su propio sistema operativo para manejar las lavadoras, y de paso, venderlo al mercado.


El valor de una empresa no está en reinventar la rueda cada cinco minutos. Está en saber para qué está ahí, cuál es su core, y cómo la tecnología puede ser su mejor aliada, no su principal distracción. La innovación es valiosa, pero solo si está alineada con el propósito del negocio.


Mi enfoque sobre la transformación digital fue tan disruptivo que causó fricción, y mi tiempo en esa posición resultó fugaz. Porque cuando sabes hacia dónde quieres navegar, lo último que puedes permitirte es remar contra tu propia corriente.

 
 
 

Comentarios


bottom of page