Cuando las máquinas hablan y las personas transforman
- atrevinop
- 11 jul 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 11 jul 2025

Te quiero contar una historia que no viene de un libro ni de un curso, sino de una visión que diseñé y llevé a cabo como CIO & Supply Chain Manager en una empresa de bebidas y alimentos.
Cuando muchos hablaban de Industria 4.0, pensaban en robots, sensores, pantallas brillantes y datos en tiempo real, como si fuera algo lejano, inalcanzable, exclusivo de los gigantes.
Yo, en cambio, lo veía distinto. Sabía que lo importante no era lo que brillaba, sino lo que había detrás: la estrategia, el propósito, la intención.
Eficiencia, calidad y respuesta al mercado
En nuestra industria, la eficiencia no es solo un objetivo bonito: es la clave para que el producto esté listo el día exacto que lo necesitas.Y si hablamos de alimentos y bebidas, donde la calidad no es opcional, sino una responsabilidad ética, entonces sabes que no puedes dejar nada al azar.
Desde el inicio tuve claro que mi papel, al liderar tecnología y cadena de suministro, era uno solo: crear una organización capaz de reaccionar rápido al mercado, garantizando eficiencia y calidad, y al mismo tiempo empoderando a las personas que hacían posible cada paso.
Los datos no son para mirar, son para actuar
Cuando planteé el proyecto, sabía perfectamente que no se trataba de “poner tecnología por ponerla”. Se trataba de identificar qué necesitábamos eficientar, qué datos importaban realmente y cómo íbamos a convertirlos en acciones concretas.
La pregunta no era si incorporaríamos sensores, plataformas SaaS, APIs…La pregunta era: ¿Cómo lo integraríamos estratégicamente para que aportara valor real desde el día uno?
Hacer que las máquinas “hablen” (por diseño)
Siempre me ha fascinado la idea de hacer que las máquinas “hablen”. No por capricho tecnológico, sino porque sabía que la información es la base de una operación ágil e inteligente.
Desde el inicio tuve presente un reto clave: la mayoría de los equipos no nacieron digitales. Sí, los nuevos traen de todo, pero en nuestras operaciones teníamos una mezcla de equipos antiguos y únicos que no podíamos (ni debíamos) reemplazar.
Por eso planifiqué un enfoque creativo: no se trataba de comprar lo último, sino de encontrar la forma de que lo que ya teníamos pudiera conectarse, sensarse, medirse, integrarse. Porque lo importante no era cuán moderno fuera, sino si nos ayudaba a tomar mejores decisiones.
Obsoleto o al día
Siempre he creído en esta frase:
“Obsoleto o al día.”
Y aunque suene provocadora, para mí tiene un significado claro: no se trata de tener lo último, sino de tener lo que hoy cumple su propósito. Lo que hoy te permite garantizar calidad, responder al mercado, generar valor.
No es una cuestión de edad. Es una cuestión de pertinencia. Eso fue parte del diseño estratégico: mirar nuestra base instalada y decidir qué necesitábamos para avanzar, no para presumir.
Versión 0: donde empieza la innovación
Así nació nuestro proyecto estrella: el MOC, Centro de Monitoreo Operaciones. Y lo diseñé deliberadamente para arrancar con lo que yo llamo la versión 0.
¿Por qué? Porque siempre he creído que si quieres que algo funcione, primero necesitas que la gente lo adopte, lo abrace, lo haga suyo. No tiene sentido construir la versión perfecta sobre el papel si no puedes conquistar primero al equipo en el piso.
Para mí, esa es la definición de innovación:
Innovación no es un resultado, es la consecuencia de los incansables intentos por hacer mejor las cosas.
Arduino y la cultura digital
Decidí que parte de esa estrategia sería usar tecnologías abiertas como Arduino. ¿Por qué? Porque nos permitía integrar sensores para presión de aire, agua, temperatura, de forma accesible, flexible, entendible.
No solo queríamos recoger datos: queríamos generar una cultura digital en el entorno operativo. Queríamos que el equipo empezara a pensar en datos, hablar de datos, usar datos. Que entendieran que digitalizar no es perder control, sino ganar capacidad de acción.
Del dato a la acción: el verdadero objetivo
Desde el diseño inicial fui muy claro: no me interesaban solo tableros bonitos. Sabía que en el mercado hay muchas soluciones que venden dashboards espectaculares, pero que no te dicen cómo pasar del dato a la acción.
Y ese era nuestro objetivo real: construir un ecosistema donde el dato genere entendimiento, el entendimiento genere decisión, y la decisión genere impacto.
SCADA e Ignition: elegidos por estrategia
Sabía también que, al crecer la cantidad de sensores, necesitaríamos un cerebro digital. Por eso, incorporamos un software SCADA (Supervisory Control And Data Acquisition), que elegí con mucho cuidado: Ignition.
¿Por qué Ignition? Porque es modular, independiente de hardware, accesible vía web, con una comunidad innovadora detrás. Pero, sobre todo, porque me daba lo que buscaba: convertir datos en acciones, no solo en reportes.
Un reconocimiento que confirmó el plan
Todo este trabajo no nació para buscar premios. Nació porque creiamos que había una manera mejor de hacer las cosas.
Pero el impacto trascendió. El proyecto MOC recibió reconocimiento nacional, participando en el Foro Inteligencia México (IMX), un espacio que reúne a quienes están transformando industrias en el país.
Estar ahí no fue solo un orgullo. Fue una confirmación de algo que siempre supe: cuando combinas visión, tecnología, personas e intención, puedes lograr cosas extraordinarias.
Hoy en día, lo que nació como un proyecto intrépido, visionario y, para algunos, incluso arriesgado, se ha convertido en parte fundamental de la estrategia central del negocio. Lo que al inicio fue nuestra “versión 0” hoy es un ecosistema consolidado, con un responsable formal de Industria 4.0, procesos estructurados y sistemas de gestión de primer nivel que colocan a la compañía a la vanguardia tecnológica dentro de la industria de alimentos. Además, cuenta con inversiones anuales planificadas para asegurar que la plataforma siga creciendo, evolucionando y aportando valor.
Pero quizá lo más valioso ha sido el fortalecimiento de una cultura digital , donde las personas entienden, valoran y aprovechan el poder de los datos para tomar decisiones, anticiparse a los retos y mejorar continuamente. Porque al final, la verdadera transformación no ocurre solo en los sistemas, sino en la mentalidad de quienes los usan cada día.
Pensar Digitalmente
Mirando atrás, reafirmo mi convicción: Pensar digitalmente no es perseguir modas. Es tener la valentía de arrancar con la versión 0. Es planear cada paso para construir un negocio vivo, adaptativo, humano. Es entender que la innovación no es un destino, sino el resultado de un plan bien ejecutado, con propósito.
Y eso, para mí, es el verdadero corazón de la Industria 4.0.
Dedicatoria
A Fernando Ortegón, joven disruptivo y profesional, Gerente de Calidad, por sus grandes aportes, su visión fresca y, sobre todo, su inquebrantable voluntad de hacer que las cosas sucedan. Este proyecto no sería lo que es hoy sin su pasión y compromiso. GRACIAS MI FER.




Comentarios