De un vocho eléctrico a la empresa digital: una lección de adaptación
- atrevinop
- 2 feb 2019
- 3 Min. de lectura

Hace unos días tuve el privilegio de asistir al EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey, en la conferencia de apertura de los premios Technology & Innovation Leaders.El evento reunió a panelistas de alto nivel, entre ellos el Dr. Félix Cárdenas y el Ing. Hugo Garza, verdaderos referentes en sus áreas. Escucharlos fue un privilegio y, al mismo tiempo, un detonador de ideas y reflexiones que quiero compartir aquí.
Las charlas giraron alrededor de un concepto poderoso: la innovación como un deber ser.Ya no se trata de un lujo reservado para los que “se atreven más” o para las grandes corporaciones con recursos ilimitados.Hoy, innovar es una necesidad estratégica para cualquier negocio, sin importar su tamaño, porque no se trata solo de crecer: se trata de subsistir en un entorno que avanza a velocidad imparable.
Entre debates y reflexiones
Aunque el formato del evento no permitió debates largos, las ideas lanzadas fueron suficientes para encenderme una discusión interna.¿Cómo debemos abordar estos temas?¿Cómo podemos seguir evangelizando y apoyando la adopción de modelos digitales en el mundo de los negocios y el ámbito profesional?
Y, sobre todo, surgió en mí una pregunta clave:
¿Estamos realmente viviendo una transformación digital… o una adaptación digital?
Mi historia con un VW que no vuela (pero sí inspira)
Déjame compartirte una experiencia personal.Hace un par de años, junto a mi hijo, nos propusimos convertir un VW Sedán en un auto eléctrico.No fue solo un proyecto técnico; fue un acto de convicción ambiental. Nos consideramos ambientalistas no solo porque sembramos árboles (que sí lo hacemos), sino porque buscamos reducir nuestro impacto en el entorno.
Bautizamos a ese auto como V8LH: Vocho Libre de Humo.¿Y sabes qué descubrí al hacerlo eléctrico?Que el propósito del vocho no cambió.Antes, su propósito era ir del punto A al punto B. Después de electrificarlo, siguió teniendo exactamente el mismo propósito. No vuela, no se convierte en submarino, no dejó de ser auto para convertirse en otra cosa.Solo adaptamos una nueva tecnología, más eficiente, más ecológica, para cumplir con el mismo propósito.
Eso no fue transformación. Fue adaptación.
Transformar vs. Adaptar: la diferencia crucial
Cuando hablamos de transformación, hablamos de que algo deja de ser lo que era para convertirse en otra cosa.Piénsalo como los carros de la película Transformers: no evolucionan, se convierten en algo completamente diferente.
¿Por qué es importante tener clara esta diferencia?Porque antes de incorporar tecnologías pensando en “transformar”, debemos preguntarnos cuál es el propósito que queremos atender.Y muchas veces, lo que necesitamos no es transformarlo todo, sino adaptar mejor lo que ya hacemos.
El propósito como brújula (y no solo el ROI)
Uno de los principales obstáculos que surgen al intentar implementar iniciativas digitales es la pregunta obligada:
¿Cuál es el retorno de inversión?
Y ahí es donde muchos proyectos se atoran.¿Por qué? Porque se trata la tecnología como un producto que hay que vender.
Cuando en realidad, el punto de partida debería ser otro: definir un propósito claro. Si entendemos que las tecnologías son una adaptación para mejorar cómo hacemos las cosas, entonces logramos algo poderoso:resonancia en las propuestas, aliados en el desarrollo y, sobre todo, éxito en la implementación.
Cierro con esta reflexión
Innovar no es comprar lo último. Tampoco es cambiarlo todo por cambiar.Es tener muy claro qué queremos lograr y usar la tecnología como herramienta para avanzar hacia ese propósito.
La pregunta no es si te transformas o no.La pregunta es:
¿Ya sabes qué propósito te mueve?Porque a partir de ahí, lo demás encuentra su camino.




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